2.2.12

Manera de vivir


La gente anda y anda, y nadie la detiene. Van de un lado a otro, cada transeúnte es un mundo conectado a otros centenares, miles, de mundos. Una gran telaraña de vivencias y conocimiento.
Ella también anda y nadie la detiene. Nieva y lleva encima lo que parece ser un sencillo abrigo negro, una bufanda gris y unas botas, negras como el abrigo.
Cruza pasos para peatones y espera en semáforos en rojo de la misma manera en que sus rojos ojos permanecen fijados en la nada, un punto indeterminado en el horizonte de la urbe. Cavila, y en su reflexión su naturaleza la lleva a contradecirse.

En un mundo tan cruel y natural donde lo humano, obra artificial, es igual de transparente para las personas que las leyes de la gravedad o el movimiento de los astros; no llega a distinguir la solución a un dilema que lleva, una y otra vez, días acechándola.

En la posibilidad de tener sentimientos no placenteros, como la tristeza, ¿qué se debe hacer? La respuesta es aparentemente simple. Puede ignorarlo y seguir adelante, estoicamente aceptando todo lo que ocurre como parte de su existencia. Preferible a sus ojos ante la otra posición: rendirse al llanto, sola o en compañía, y ablandarse en consecuencia.
Podría verse débil en el segundo caso, y para hacerlo bien necesitaría un hombro sobre el que apoyarse. Pero sostiene la firme convicción de que “inútil es el que no puede consigo mismo y nada en la vida se llega a ser dependiendo, aunque sea un poco, de los demás”.

Se encuentra en la encrucijada de la elección entre dos opuestos, aún siendo abiertamente de la creencia de que nada tiene dos polos de la misma manera que no existen los valores del bien ni del mal en su moral, ni siquiera el de la actuación por conveniencia.

¿Cómo actuar? Un vehículo pita, está en mitad de un paso prohibido. Mira al conductor, éste enmudece. Continúa su marcha, amparada en el lecho blanco de tanto el cielo como de sus cabellos.
¿Cómo elegir? El temporal se endurece. La chica se pone la capucha y camina mirando el suelo.

Conoce a una persona, un ser, que en su vida no tiene elección, o las tiene todas. Y nada de lo que elige es incorrecto al igual que nada que deja por hacer es lo correcto. Si pudiera ser como esa persona, pensar como esa persona, no tendría jaquecas sobre el camino a seguir.

Pero... ¿Qué hacer? Se embarcó en un corto viaje para pasar un tiempo fuera de la rutina, o de lo que se supone que tendría que ser la rutina. Viajó a la capital, y nada le es más fácil. Justo al contrario. Todo le parece más artificial. Ve a las personas más ceñidas en su rol vital, más grises ante la realidad. Volverá en un par de días y todo seguirá igual, tal vez sea ese su camino y seguramente el de mucha más gente. Vivir pensando en la manera de vivir.